La torre del Oro, o fotografía noctura (I)

Almenara (del ár. hisp. almanára, y este del ár. clás. manārah, lugar donde hay luz, faro): f. Fuego que se hacía en las atalayas o torres para dar aviso de algo, como de tropas enemigas o de la llegada de embarcaciones.

Las torres almenara

En el Siglo XVI, Felipe II acomete el plan de defensa de las costas, prolongando la red de torres nazaritas que los árabes construyeron en el antiguo reino de Granada entre los Siglos XIII y XV; ya que en la costa entre la desembocadura de los ríos Guadiana y Guadalquivir, la indefensión ante los ataques de piratas y corsarios berberiscos era casi absoluta, pues se reducía a los castillos de algunas poblaciones tierra adentro.

Cortes de Toledo, 1.538: “desde Perpignán a la Costa de Portugal, las tierras marítimas están incultas, bravas y por labrar y cultivar; porque a cuatro y cinco leguas del agua no osan las gentes estar

En 1.577, el comendador de la Orden de Alcántara recorre la costa para que se proceda a la edificación de una serie de torres que la defiendan; pero no se comienza la construcción hasta 10 años más tarde y no se terminaron hasta 1.638. Algunas no se llegaron a construir nunca, la ubicación de otras no fue la más idónea, y el artillarlas, innecesario, salvo las emplazadas en la desembocadura de los ríos.

Las torres almenara construidas, desde la desembocadura del Guadiana, fueron la torre Canela, en Ayamonte; la torre Catalán; la de Punta Umbría, y la torre Arenilla, en la desembocadura del Odiel y el Tinto; en la playa de Castilla, la torre del Oro, la torre de Asperillo, la torre de la Higuera, la torre Carbonero, la torre de Zalabar y la torre de San Jacinto, ya en la desembocadura del Guadalquivir.

Estas torres, aunque en realidad no hay ninguna igual a las demás, eran cilíndricas, de tronco de cono más o menos achatado, a veces de dos plantas abovedadas, con terraza para artillería, frecuentemente con aljibe y siempre con la puerta a cierta altura de modo que el acceso fuera mediante escalera de mano. Los materiales de construcción son principalmente sillares y piedra ostionera unidas con argamasa, aunque también se utilizó el ladrillo, sobre todo para las bóvedas interiores.

Las particularidades geodinámicas de la costa han hecho que en estos últimos cuatro siglos casi ninguna de estas torres conserve su ubicación original; algunas han quedado en terrenos robados por el mar (del Oro, Asperillo e Higuera) y otras muy alejadas de la orilla (Canela, San Jacinto y Umbría). Incluso es posible que en su momento existiera alguna torre de almenara de la que no queden vestigios; de hecho, un reciente estudio habla de otras torres desaparecidas en el mar, como la del Terrón y de Marijata.

La playa de Castilla

Se trata de la línea de costa del Parque Nacional de Doñana, un arenal de 20 kilómetros dominado por los médanos, o acantilados de dunas, del Asperillo. El acceso a la misma se realiza por determinados lugares, como la Cuesta Maneli, una pasarela de kilómetro y medio que atraviesa el pinar y las dunas, hasta la playa.

Desde la playa, la luz de abril tiñe de color las arenas de la duna fósil.

Cámara: Canon EOS 400D
Objetivo: Canon EF-S 55-250mm 1:4-5.6 IS
Focal: 171 mm
Apertura: f/8.0
Exposición: 1/200″
ISO: 200

La torre del Oro

En la playa de Castilla, paso obligado en el comercio con América y Europa del Norte, se ubican las ruinas de una de estas torres, la del Oro. Originalmente situada sobre el acantilado, el retroceso de la costa por la acción del mar, ha hecho que cayera sobre la playa, desgajada en varios fragmentos. Entre los muros desmoronados se aprecia el relleno del aljibe, muy cargado de cal, y una escalera interior de caracol que desciende desde la puerta situada a cierta altura.

Precisamente este relleno posterior del aljibe, evitando así un hueco interior más o menos comprometedor, tuvo por objeto el refuerzo de los cimientos, continuamente encharcados por la marea creciente o el cauce del arroyo del Oro. Anteriormente ya se había reforzado el tercio inferior de la torre con sillares, en un intento de consolidarla frente a los embates del mar y el fallo de la cimentación; siendo el cuerpo original de mampuestos.

Según señalan los textos, en su plataforma se encontraban situados tres cañones de hierro de los calibres 12, 8 y 6.

Fotografía nocturna

EsJianisi RC-4 posible conseguir por internet, en eBay, un disparador a distancia, de fabricación china, marca Jianisi, compatible con la EOS 400D, con el que realizar:

  • Largas exposiciones, para las cuales me las apañaba con tiempos de exposición inferiores a 30″ y el disparo con retardo de 10″. Por ejemplo efecto sedoso en el agua, y cualquier foto para la que es necesario o recomendable el uso de un trípode, en combinación con el levantamiento del espejo.
  • Muuuy largas exposiciones, para las cuales no queda más remedio que usar la función Bulb. Por ejemplo, y el motivo del presente artículo, fotografía nocturna.

Así que aprovechando la luna llena, y pertrechado con el trípode y el susodicho disparador, me dispuse a estrenarme en esta disciplina. No me costó demasiado esfuerzo acabar con la paciencia de mi acompañante con dos minutos de exposición por disparo, varios más de preparación y  un par de “ilumíname la torre, que si no, no enfoca…“, “espera…, que ahora busco otro encuadre por allí” o “¿qué narices pasa con la pila del mando, que la cámara no dispara!“.

El resultado es un poco decepcionante: todas las tomas subexpuestas y alguna desenfocada. En la pantalla de la EOS no parecían tan oscuras, pero claro, la noche… Las he salvado un poco bastante con el Photoshop: curvas y limpieza de ruido; y ¡hasta se aprecian pequeñas estelas de estrellas!

La luna llena de septiembre ilumina las ruinas de la torre almenara.

Cámara: Canon EOS 400D
Objetivo: Canon EF-S 18-55 mm 1:3.5-5.6 II
Focal: 18 mm
Apertura: f/8.0
Exposición: 122″
ISO: 200

Otra toma, con otro encuadre.

Cámara: Canon EOS 400D
Objetivo: Canon EF-S 18-55 mm 1:3.5-5.6 II
Focal: 18 mm
Apertura: f/8.0
Exposición: 122″
ISO: 200

A mejorar:

  • Tiempo de exposición.
  • Función reducción de ruido de la EOS.
  • Mejorar la técnica de enfoque en ausencia de luz, teniendo en cuenta la hiperfocal.
  • ¿Algo más?, pues para eso están los cometarios…

Bibliografía

En la web:

Libros:

  • Mora Figueroa, Luis de. Torres de almenara de la costa de Huelva. Ed. Exma. Diputación Provincial de Huelva. Instituto de Estudios Onubenses Padre Marchena. 1.981.

Más sobre fotografía nocturna:

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~ por Ricardo en 13 septiembre 2009.

3 comentarios to “La torre del Oro, o fotografía noctura (I)”

  1. Illo, qué guay!
    Pedazo post te has currado eh? Tus fotos nocturnas me han encantado, me han parecido curiosas. En el primer vistazo pensaba q era luz de día aún, hasta que he leído los 122 segundos de exposición y me he dicho… ¿y por qué no está quemada? 😛 Así q una vez abierta en detalle lo primero q he visto es la pequeña estela de nubes… qué guay! ¿No habrías evitado la subexposición abriendo algo más el diafragma? (digo yo desde mi casi total desconocimiento jeje).
    Saludetes!

  2. En eso estamos: diafragma muy cerrado o poco tiempo de exposición, o las dos cosas. Debí tomarme más tiempo y hacer más tomas variando los parámetros, pero es que en la pantalla de la EOS las aprecio bien expuestas, e incluso alguna muy chula.
    Gracias por los comentarios.

  3. Es la cruz de las pantallas digitales, entre el diminuto tamaño de pantalla y la mayor luminosidad, las cosas siempre terminan viéndose muy diferentes a como se han obtenido en realidad. Al final, salvo para ver si el encuadre ha quedado en condiciones, yo no me termino fiando ni un pelo de lo que veo, que ya me han dado más de un disgusto.

    Me ha gustado mucho el pedazo post que te has marcado, compañero. Introducir una pequeña historia del objeto/sujeto fotografiado le da mucha más vidilla, y de los comentarios técnicos se sacan muchas ideas. De estas navidades no pasa que culmine la “operación trípode”, que desde que se me fastidió el baratillo que usaba con la Pentax no he vuelto a tener otro, y hay muchas ocasiones en las que lo echo mucho de menos.

    Por cierto, la segunda foto, con el encuadre más cercano a la torre, me encanta. Tiene un aire “marciano” que le va muy bien. Y lo que te comentaba en el flickr, este sitio fotografiado de forma que las estelas de estrellas dominen el cielo tiene que resultar muy interesante.

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